Nathy Peluso / Oddliquor / Dj | Pirineos Sur
Programación
Programación

Nathy Peluso / Oddliquor / Dj

sábado 6 de agosto Escenario Natural de Lanuza

20:30 Apertura de puertas // 22:00 Oddliquor // 23:45 Nathy Peluso // 01:30-04:00 Dj

Nathy Peluso

Nathy Peluso viene de triunfar en los Latin GRAMMY® al llevarse el premio a Mejor Álbum Alternativo por Calambre. Este premio y la nominación para los Premios GRAMMY® sirven para confirmar la posición y el talento de una artista que no deja de acumular éxitos: “Ateo“, junto a C. Tangana; “Mafiosa” o protagonizar la BZRP Session más escuchada de todas no son suficiente para una Nathy Peluso que cerró el 2021 versionando uno de los clásicos de la canción española, “Vivir así es morir de amor“.

Nathy Peluso es figura clave de la vanguardia musical latinoamericana y una de las artistas más populares en España en este momento. En su trabajo desarrolla su rico universo musical, en el que coexisten su espectacular reinterpretación del hip-hop y el neo soul de los 2000, la intensa influencia de la música popular latinoamericana y su poderío como artista vocal, capaz de transmitir toda una gama de sensaciones como si fuéramos los asistentes a una función teatral. Su música va desde el hip-hop hasta un R&B elegante y nostálgico además de actualizar la salsa clásica. Nathy Peluso tiene el don de crear personajes, y salta con destreza entre estilos, géneros e idiomas. Visceral y vulnerable, sexy e inconformista, en el escenario y en las redes, Nathy comparte su pasión y su sensibilidad única con todo el mundo.

Argentina

ODDLIQUOR

Los cascos en la tripa. Piezas clásicas. Una señora del pueblo, de Linares, le había dicho que si le ponía canciones, el niño iba a salir cantante. Su madre probó. Y chas. Hay relaciones inexorables con la música. La de Marcos Terrones (Parla, 1995) viene de cuna.

Después de cursar el bachiller de artes, y de currar como mozo de almacén y cajero, consiguió empezar a desarrollar su pasión musical. Si bien su adolescencia la marcó Timbaland y el R’n’B de los dos mil, él fue maridando la fórmula. Diggeando a ver qué le endulzaba el paladar.

Contribuyó a Esmeralda (2017) de Nathy Peluso; año y medio de aventura compartida en los primeros compases profesionales de ambos. Después llegaron nuevos familiares: Alberto Rock, Mayo o Alberto Marina. Y al mismo tiempo, también colaboraciones con artistas respetados de la escena nacional e internacional como Deva, Natalia Lacunza o Cruz Cafuné; viaje a Miami incluido para trabajar codo con codo con DVLP.

No era de los que jugaba a fútbol en el patio, hacía corrillo con las chicas; siempre le incomodó tener que encajar; el barrio apuntalaba la normatividad, pero las emociones le quemaban. Se preguntó muy pronto cómo le afectaban los roles de género, las masculinidades clásicas, la ambición tóxica. Recorrido, barrio, contradicción.

La pandemia ahondó en la necesidad de ir más allá de la producción para otros. Tras dos discos, un EP y un puñado de singles, todo explotó. “Tengo una voz que me dice que tengo que dejar huella para que los que vengan sientan la música como yo. No tan plasticosa, sino más sensible”, confiesa.

Esa renovación tiene por título 4×4 (2021): una nueva forma de contar su relato. Coches que parece que pueden con todo. Pero embarrancan. Y el chasis queda en chiste.

Y lloras. Y no pasa nada.

“No es tan solo lo que veis, es también lo que nunca se vio”, cierra en “Salao”. La virguería sonora de 4×4 fusiona todo lo que ODDLIQUOR ha sido hasta ahora. Un rhythm and blues contemporáneo que se retuerce sobre sí mismo y se torna dark, que vacila hacia el baile, deja brillar el funk o mengua hasta lo bedroom. ODDLIQUOR es –como todos– ese auto que engaña. Un todoterreno-paradoja: buen motor, buen cora, pero frágil y empático.

Marcos siempre honesto, atiende con timbre grave, de pecho, pero dulcísimo. Le encanta trabajar con los demás, pero con él mismo, más. La música, desde la tripa, como le enseñó su madre. “¿Tú cuál cantas, Marcos? ¿Vas a cantar?”, le pregunta ella en “M4RQUITOS”, envuelta en un sonido espacial, entre vítores sampleados.

Vaya que si iba a cantar.

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